domingo, 11 de noviembre de 2018

Poema Esperame.

Durante la Segunda Guerra Mundial ninguna nación, ningún pueblo, sufrió tanto como el pueblo soviético. El costo humano de la victoria rusa sobre los invasores fascistas superó los veinte millones de muertos. En el año de 1942, en medio de toda aquella tragedia, el poeta y corresponsal de guerra Konstantín Simonov (1915 – 1979) escribió su famoso poema Espérame dedicado a su esposa Valentina Serova. La pieza caló hondo en el pueblo, que pronto hizo de ella casi un himno. Millares de familias lo conocían de memoria y experimentaban, en carne propia, cada palabra. Hoy quisiera compartirlo con ustedes. Un saludo a todos.

Espérame
Espérame que volveré.
Sólo que la espera será dura.
Espera cuando te invada la pena, mientras ves la lluvia caer.
Espera cuando los vientos barran la nieve.
Espera en el calor sofocante,
cuando los demás hayan dejado de esperar, olvidando su ayer.
Espera incluso cuando no te lleguen cartas de lejos.
Espera incluso cuando los demás se hayan cansado de esperar.
Espera incluso cuando mi madre e hijo crean que ya no existo,
y cuando los amigos se sienten junto al fuego para brindar por mi memoria.
Espera.
No te apresures a brindar por mi memoria tú también.
Espera, porque volveré desafiando todas las muertes,
y deja que los que no esperan digan que tuve suerte.
Nunca entenderán que en medio de la muerte,
tú, con tu espera, me salvaste.
Sólo tú y yo sabemos cómo sobreviví.
Es porque esperaste, y los otros no.

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